¿Por qué no logro despegar con mi proyecto emprendedor?

Probablemente te hayas hecho esta pregunta u otras parecidas mil veces después de tomar la decisión de:

  • “Despedir a tu jefe/a”, o
  • Después de haber recibido la invitación de tu jefe/a a abandonar la empresa en la que llevabas tropecientos años (te han despedido, hablemos claro) o,
  • Después de decidir que ya es hora de reinventarse, que tienes ya una edad en la que mereces crear el estilo de vida que siempre has soñado.
  • O, como me ocurrió a mí: renuncié a trabajar fuera de casa por criar a mi hijo y, ahora con un adolescente en ciernes en casa que ya no me necesita como antes, siento que  los 50 son la edad ideal para iniciar nuevos e ilusionantes proyectos.

Pero no. No es oro todo lo que reluce.

Nos han vendido la quimera del emprendimiento on line: cómodo, barato, flexible…

Vemos como otros consiguen triunfar en diferentes áreas y consiguen vivir muy bien de lo que les apasiona, sin embargo…puede que veas que en ti nada funciona.

Y puede que culpes a tu entorno, a tus circunstancias de todo lo que sucede para que nada de lo que emprendas llegue a buen puerto.

¿Qué me está impidiendo crear la vida o el proyecto que conscientemente anhelo?

Lo que voy a contar en este post  se basa en mi experiencia personal, por lo que puede que no resuenes en todo o en parte con ello, pero para mí es necesario plasmarlo por escrito y por eso lo hago en primera persona.

Si en algo puedo contribuir con estas reflexiones a que tú puedas ver luz para avanzar en tu camino emprendedor ya sea profesional o de vida personal, me daré más que por satisfecha.

Persiguiendo la zanahoria

Probablemente tu historia personal se parezca mucho a la mía si naciste en los 60-70 del pasado siglo.

Estudia mucho, saca buenas notas, aprueba una oposición o consigue un buen trabajo en una gran empresa, cómprate un buen coche y una buena casa, aunque te empeñes hasta las cejas, cásate y crea una familia. Lleva a tus hijos a buenos colegios, a ser posible bilingües, y si puedes mándalos a estudiar fuera. Cuida tu imagen y cuida tus relaciones, haz vida social, preocúpate por lucir bien ante los demás…bla,bla,bla….

¿Te suena?

¿Tú también perseguiste la zanahoria?

Respóndete honestamente:

¿La sigues persiguiendo?

La zanahoria no es más que el afuera de toda esta historia.

La desconexión de mi esencia

Toda mi juventud y parte de mi madurez la he pasado persiguiendo la dichosa zanahoria, y desgraciadamente no la he alcanzado ni la alcanzaré nunca, sencillamente porque esa zanahoria (como le ocurría a la zanahoria del burro de la famosa fábula) no es para mi. ¡Ni para ti! Porque…¡Es una ilusión!

La zanahoria es la vida que anhelas.

El problema es que, has creído que la vida que anhelas está afuera de ti. Pero, has estado buscando en el lugar equivocado.

La zanahoria que anhelas no es la que está delante de tus narices permanentemente esquivándote, como la sombra (tu sombra) que pretendías “pisar” siendo niño/a en tus juegos infantiles …

La auténtica zanahoria esta dentro de ti.

Para alcanzar la zanahoria genuina es imprescindible llevar a cabo un proceso interno de reconexión.

Los patrones de comportamiento que te han llevado donde te encuentras ahora no te van a ayudar a alcanzar la vida que deseas, solo van a contribuir a que sigas persiguiendo la dichosa zanahoria (la sombra de delante de tus juegos infantiles, que por cierto se esfumaba cuando se nublaba :)) )

Necesitas entonces crear nuevos patrones, nuevas rutas que te lleven a alcanzar tus sueños.

En mi experiencia hay tres aspectos clave para lograrlo. Hoy te desvelaré el primero de ellos.

Aprendiendo a identificar y a relacionarme con mis emociones

Antes te he hablado de tu sombra, de la sombra de delante, la de tus juegos infantiles, esa que proyectas sobre el suelo cuando el sol luce a tu espalda. Es un buena metáfora de lo que es perseguir la zanahoria en la vida. La sombra de delante, como la zanahoria es inalcanzable por mucho que corras, por mucho que te esfuerces, porque avanza contigo al mismo ritmo y velocidad y, siempre guardará la distancia…

Ahora voy a hablarte de otra sombra, la sombra de detrás, la sombra que se encuentra a tu espalda.

Y esta no va de zanahorias.

Esta también puede llegar a ser huidiza si la intentas perseguir como a la zanahoria. La diferencia es que en este caso el batacazo puede ser monumental, pues ten en cuenta que corres de espaldas y lo más probable es que tropieces y caigas.

La sombra de detrás no es más que tu historia personal.

Es una enoooorme y pesada mochila a tus espaldas que no se separa de ti ni por un instante ¡ni aún cuando persigues a la zanahoria!, al contrario, parece que se pega más a ti…

Y como está detrás es difícil verla sin la ayuda de un espejo o de otra persona.

La sombra de detrás a diferencia de la de delante (que era una quimera o ilusión) es un lastre. Un gran lastre.

La sombra de detrás  es la mochila que guarda las experiencias dolorosas de tu vida que decidiste conscientemente olvidar, pero eso no significa que no influyan sobre ti a nivel inconsciente.

Todo lo que quedó guardado en la niñez aflora ahora que eres adulto/a.

Tu pasado no tiene por qué definirte, pero necesitas cambiar la forma en que te relacionas con ese pasado, con tu historia personal.

Y esta es la clave para empezar a dar respuesta a la pregunta que planteaba en el artículo de hoy.

Debes aprender a manejar  de otra manera esa pesada mochila que llevas a la espalda, para poder cambiar tus circunstancias y comenzar a crear la vida que mereces.

Cuando el río suena…

Las emociones, tus emociones, son como el agua de un río: fluyen libremente.

En su cauce el agua, encontrará piedras y otros obstáculos, pero siempre se abrirá paso para llegar a su destino: el mar.

Pero…¿Qué sucede cuando el cauce se llena de hojas y piedras?

El agua queda atrapada y se estanca, pudiendo permanecer de este modo por algún tiempo. Pero tarde o temprano la fuerza del río terminará desbordando el agua y volverá a fluir libremente aunque quizá con más virulencia por la retención sufrida.

Exactamente lo mismo sucede con tus emociones.

Aunque tu lado más racional, tu ego quiera hacerte creer lo contrario, tú eres la suma de tu cuerpo físico y de tu cuerpo mental y emocional. Todas las variables forman parte de la ecuación.  Del mismo modo que el río no existiría sin el cauce, el agua, las piedras y los demás obstáculos.

El movimiento o el cambio de una de las partes afecta al todo, como si de un delicado engranaje se tratase.

Espejito, espejito…

Si sientes que no emprendes el vuelo, que no terminas de arrancar con tu proyecto personal o profesional, coge un espejo y mira a ver que llevas detrás a la espalda.

Ten la honestidad, la humildad de ir hacia adentro o, metafóricamente hablando, mira hacia detrás, hacia tu espalda, hacia tu sombra.

Repasa tu historia.

Para poder empezar a sanar las emociones estancadas tenemos que aprender a cuidar y mimar tanto de nuestro cuerpo físico como del cuerpo mental y emocional.

Hay que limpiar el cauce.

Del mismo modo que diariamente vas al baño para descargar las sustancias de deshecho procedentes de la digestión de los alimentos que ingieres, también necesitas descargar tus emociones.

No menosprecies los bloqueos emocionales en tu vida. Recuerda que forman parte de la ecuación de lo que eres.

Los bloqueos emocionales se manifiestan mediante  patrones de tensión en el cuerpo físico.

Si no reconoces tu patrón, si no lo trabajas y lo liberas, inevitablemente aparecerán síntomas de deterioro en tu cuerpo físico y después la enfermedad o las  crisis en tu vida.

Todo lo que vives hoy es el resultado directo de todo aquello que quedó guardado en la mochila de tu sombra, de todo  lo que quedó olvidado en tu historia .

Eres libre de culpar a los demás de los resultados que obtienes en tu vida pero esto es una postura muy infantil que viene directamente de estos patrones emocionales limitantes, de ese agua turbia y estancada.

Esa basura emocional no es de ellos, ¡es solo tuya!

Así que ya sabes, la clave para lograr hacer volar tu proyecto emprendedor no es perseguir zanahorias , sino limpiar el cauce de tu río particular.

 

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