En la entrada anterior ( que debes leer primero antes que esta) te presenté un escenario aparentemente desolador para mi generación, la Generación X o Generación Perdida, también conocida popularmente como Generación Nocilla por ser esta crema de cacao una de las meriendas más populares de la infancia de esta generación.

Te hablé de que a causa de la inversión de la pirámide de población y, de que, como consecuencia del sistema de pensiones basado en el reparto y no en la capitalización, se presenta un horizonte bastante oscuro respecto a la posible percepción de las pagas de jubilación de los que seamos mayores de aquí a pocos años.

Pero también te dije que, si tenías en marcha un buen plan de pensiones privado de capitalización, podías estar relativamente tranquil@, pues ya tendrías un buen colchón financiero a tus espaldas.

Pero claro no todo el mundo ha querido o podido sacrificar parte de sus ingresos periódicos para meterlos en la hucha destinada a su retiro laboral.

El objetivo de esta serie de artículos no es debatir las bondades o desventajas  de los sistemas alternativos o complementarios de la posible pensión estatal que pueda tener una persona de mi generación. Ni siquiera voy a entrar a cuestionar o juzgar si es bueno o malo ahorrar para crear ese colchón financiero.

Voy más allá.

 

La gran Oportunidad

Parto de la base de que tú, amig@ lector@, si has llegado hasta aquí en tu lectura es porque tienes más o menos mi edad, perteneces a mi generación, si no fuera así, no estarías leyendo esto.

Me pongo en los  escenarios más pesimistas posibles:

  • Tienes un puesto de trabajo por cuenta ajena
  • Ese trabajo está regularmente remunerado: Te da para ir tirando y pagar facturas
  • También puedes ser mujer y haber renunciado a tu carrera profesional y a tus sueños para cuidar de tus hijos y tu familia, por lo que dependes de tu pareja económicamente.
  • No has podido o querido abrirte un plan de pensiones privado

Quizás los dos últimos escenarios sean los que aparentemente presenten más gravedad a la hora de afrontar la realidad que se nos aproxima: La falta de seguridad financiera a la hora disfrutar de los años de jubilación.

Como mujer de mediana edad puede que te sientas absorbida por un día a día cómodo, pues no te falta de nada a nivel material, ya que tu pareja, que también pertenece a la Generación X se encarga de proveer el sustento familiar.

Además tus hijos, si los tienes, ya serán lo suficientemente autónomos como para no necesitar de tus atenciones las 24 horas del día, incluso puede que ya hayan abandonado el nido familiar.

Hasta aquí ¡todo parece perfecto!

Y en teoría lo es, pero… puede que te encuentres dentro del grupo de Mujeres Nocilla insatisfechas, y no me refiero a insatisfacción sexual o con tu pareja, no.

Me refiero a que,

A estas alturas de tu vida sientes que

Te falta algo por Hacer, o más bien algo por Ser

Y es que, recuerda:

  • Puede que hayas renunciado a tus sueños de juventud
  • Puede que hayas renunciado a estudiar o ejercer profesionalmente de aquello que amabas
  • Puede que sientas que no estás a gusto en tu propia piel, que, aunque te sientes cómoda con la vida que llevas porque te proporciona todo lo que necesitas a nivel material, percibes que no es suficiente, o más bien que no es eso que tienes a nivel material lo que necesitas para sentirte plena.
  • Puede que estés en modo búsqueda de ese algo que no sabes que es y que nada de afuera consigue darte.
  • Puede que incluso después de años o décadas felizmente casada o en pareja decidas ahora romper con todo porque crees que ya no hay magia en tu relación y lo peor, sientes que tu pareja no te entiende, de hecho achaca tus cambios emocionales a tu estado hormonal menopaúsico o perimenopaúsico…

¡Vaya!

¡Se te ha escapado alguna lagrimilla?

Aunque esté escribiendo pensando en que tú que me estás leyendo eres mujer como yo, si eres un hombre de espíritu sensible, seguro que te identificas con todo esto que te estoy contando (bueno, todo todo, no, borra el párrafo de la menopausia 🙂  )

Ahora viene la pregunta clave:

¿Crees que reconocerte en estas descripciones es malo para ti?

¡Pues ya te digo yo que no!

¡Esto es lo mejor que te ha podido ocurrir!

Esa gravedad o amenaza de la que te hablaba más arribaa mi modo de ver no es tal, ¡sino todo lo contrario!

¡Es una gran oportunidad!

¿Oportunidad? ¿Para queeeé Elena? me preguntarás…

¡Esos son los brotes verdes de los que te hablaba en el artículo anterior!

Todo ese batiburrillo emocional interno es la semilla, la simiente de algo grande y maravilloso que está esperando a ser abonado y regado. De hecho tu estado emocional actual es similar al estado visual que puede presentar un tiesto o maceta que tengas en la ventana y que se te ha olvidado regar varios días.

Y, ¿Cómo lo solucionas? Un poco de agua ( ¡no mucha de golpe porque  la ahogas!) y algo de fertilizante durante algunos días  y ¡listo!. Has cubierto la necesidad esencial de tu plantita. Le has dado lo que pedía a gritos: agua.

Todo ese estado emocional insatisfecho que estás viviendo, no es más que el síntoma, la punta del iceberg de algo mucho más profundo. Es la manifestación visible o física de la enfermedad interior que estás sufriendo. Y cuando hablo de enfermedad lo hago metafóricamente, no necesitas ningún médico. Lo que necesitas es permitir al síntoma que se manifieste plenamente para identificar la necesidad que debes cubrir, del mismo modo que cubriste la necesidad de agua de tu plantita regándola.

 

La gran Fortaleza

Y, ¿Cuál es la gran fortaleza de la Generación X?

Si recuerdas, en el artículo anterior te hablé de los JASP.

¡Tú eres uno de ellos!

¡Perteneces a la generación con más formación académica de la historia!

Gracias a la titulitis aguda que sufríamos, pudimos acceder a una educación formal o reglada de calidad, lo que nos ha proporcionado en general la capacidad de:

  • Trabajar en equipo
  • Tener una mentalidad más abierta y comprensiva que nuestros predecesores de la Generación Baby Boom, de mentalidad mucho más rígida y cuadriculada.
  • Habiendo sido analógicos, habernos reconvertido a digitales, aunque sea a trompicones, cosa que la mayoría de nuestros padres se negó a adoptar. De hecho muchos ven las tecnologías como algo malo.
  • Adaptarnos a los cambios con más facilidad que nuestros padres
  • Aquí puedes añadir todas aquellas cualidades que tu formación y experiencia de vida te hayan aportado a ti en particular.

 

Si  hace unas líneas  te veías o te contemplabas como un juguete roto o inservible, sin mucho margen de maniobra para salir de tu particular rueda de hamster, espero que ahora te veas como un ferrari en la línea de salida, calentando motores.

Prepárate porque lo que te voy a traer en las próximas entradas es …

¡Gasolina!
;-))
  • Encontrarás los artículos previos a este en los siguientes enlaces:

¡Emana como géiser en el universo 2.0!

Re-Conociendo a la Generación Perdida

  • Para leer el tercer artículo de esta serie puedes pulsar aquí:

El Brillo de la Generación X

***

Si te gusta lo que has leído,

¡Compártelo en tus redes sociales!

y… recuerda:

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das.

 

¡A mí me haces un favor y a ti te vendrá de vuelta :) !

 

 

 

 

 

 

Share This

¡Me encantaría que compartieses este artículo con tus amigos!

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das. A mí me haces un favor y... ¡A ti te vendrá de vuelta! ;-)