El próximo 22 de diciembre se inauguran oficialmente las fiestas de Navidad en mi país, España, con el tradicional sorteo de lotería del mismo nombre.

Un año más los niños del Colegio de San Ildefonso serán los encargados de cantar los premios.

A primera hora de la mañana da comienzo entonces el sorteo más esperado de todo el año.

El que más y el que menos ha adquirido su participación con la esperanza de que la suerte se fije en ellos para así conseguir “tapar algún agujero”.

Lo entrañable de este sorteo es que la mayoría no espera hacerse millonario con él.

De hecho, quizás es el sorteo en el que menos toca en comparación con la inversión realizada.

Lo interesante es el trasfondo humano que hay detrás.

La Ilusión.

La Alegría.

Al ser la antesala de las fiestas Navideñas se genera una gran expectativa en torno al mismo, expectativa no necesariamente económica.

Expectativa de conexión, conexión con aquellos que de alguna manera apreciamos.

Normalmente se adquieren los décimos o los billetes con la intención de repartir, compartir, de hacer partícipes a los demás de esa ilusión que ponemos en ello para conseguir los tan ansiados instantes de Felicidad.

 

Pero…

¿Te has preguntado si realmente te haría Feliz ganar la Lotería?

Porque…

¿Qué es para ti realmente la Felicidad?

¿Ganar un pellizco mayor o menor a la lotería?

Reza el dicho que,

“El dinero no da la felicidad, pero que ayuda a conseguirla”

Pero, me temo, que la experiencia demuestra lo contrario.

Incluso el cineasta Woody Allen no fue consciente de la que lió cuando afirmó:

“El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”

El francés Mathieu Ricard, doctor en genética molecular por el instituto Pasteur y monje budista,  en su libro “En defensa de la felicidad”, distingue tres tipos de sensaciones relacionadas con el tema que te estoy comentando y que  puede experimentar el ser humano:

Placer, Alegría y Felicidad.

Para Mathieu Ricard, el Placer  tiene una característica clave que es la de ser sensorial. Su repetición puede llegar a generar hastío, aburrimiento, cansancio.

Esto se puede verse claramente en la comida:

Te pueden fascinar los pasteles de nata, por ejemplo.

Si hace mucho tiempo que no comes uno, las sensaciones primeras al paladar serán indescriptibles. Con el segundo, también pero quizás no tanto y si continúas comiendo más te causarán repulsión.

La segunda sensación sería la Alegría, que estaría relacionada con el concepto de logro:

Aprobar un examen por ejemplo.

Pero, ¿qué ocurre con la alegría?

La alegría puede verse truncada por algún acontecimiento externo o incluso con el paso del tiempo puede desvanecerse.

Es lo que sucede con la lotería y en general con los juegos de azar, nos proporcionan una sensación de euforia inmediata que con el paso del tiempo irá disminuyendo o incluso puede verse empañada por algún acontecimiento.

Sin embargo, la Felicidad  es un estado del alma, del ser, en el que sencillamente te  sientes bien, y, aunque algo externo la pueda alterar,  regresas a esa esencia de paz, de serenidad, de tranquilidad de manera natural.

La felicidad  es un estado de la mente y no está condicionada a las circunstancias externas.

Se han realizado estudios sobre diferentes tipos de personas que eran catalogadas como felices o infelices, de tal manera que se comprobó en ellas que:

Un acontecimiento externo como puede ser un premio de lotería en el plano positivo, o una enfermedad grave en el plano negativo, no alteraban sensiblemente el estado habitual de la persona de felicidad o infelicidad.

Es decir que en la gran mayoría de los casos, una persona feliz por naturaleza, por mentalidad , seguirá siendo feliz aunque le sobrevenga una enfermedad grave. Después del periodo de adaptación a la nueva situación regresan a su estado habitual. Se me viene a la cabeza el excepcional caso de Stephen Hawking , que llegó a afirmar que antes de su enfermedad la vida le aburría, de todos es conocido la esclerosis lateral amiatrófica que padece, y su gran capacidad de resilencia.

Sin embargo, si a una persona infeliz le toca la lotería por ejemplo, aunque sea una gran cantidad de dinero  que le ayude a mejorar económicamente, va  a seguir siendo a la larga tan desdichada como antes.

Luego, la clave de tu felicidad, no está no en las circunstancias externas, sino en ti, en tu mente, en tus pensamientos.

El origen de todo lo que te sucede es un Pensamiento.

Si ese pensamiento eres capaz de controlarlo, controlarás la Emoción que conlleva.

Una vez controlada la emoción, tendrás capacidad de decidir sobre el Comportamiento que adoptas en las distintas situaciones.

Y en consecuencia, también tendrás capacidad de decidir sobre tus Resultados.

Te acabo de dar mi receta de la felicidad:

Son cuatro pasos, muy simples, pero tienen que llevar ese orden:

Pensamiento – Emoción – Comportamiento – Resultados

En definitiva la persona que cultiva en su mente pensamientos positivos y optimistas a pesar de las adversidades, tendrá emociones positivas, se conducirá y comportará como una persona resilente y como no puede ser de otra forma sus resultados serán felices y sostenibles en el tiempo.

Por tanto, cultiva y riega todos los días tu felicidad y te dará fruto abundante y de calidad.

Yo personalmente todos los años juego a la lotería de Navidad, con participaciones económicas simbólicas, no esperando que me toque el premio gordo, sino más bien por el disfrute y la ilusión que me hace compartir con los que aprecio o en pro de alguna buena causa.

Me hace especial ilusión comprar papeletas en las que parte del precio es un donativo para alguna ONG, para mi parroquia, para contribuir a financiar el viaje de fin de curso de los estudiantes…

En todos esos casos invierto cantidades muy pequeñas, Dinero Feliz, que aunque tocara no cobraría porque es para una Causa Feliz.

No hay mayor felicidad que hacer feliz a otro, pero para hacer feliz a otro tengo que ser feliz yo, y te confieso que lo soy.

Soy feliz porque a pesar de las circunstancias externas estoy en el camino de domar y controlar  mis pensamientos más tiranos. Y esto es una tarea de por vida:

Cultiva Pensamiento Feliz – Riega Pensamiento Feliz – Resultado Feliz

Y tú…

¿Juegas a la Lotería?

¿Cultivas pensamientos felices?

¿Riegas y mimas tus pensamientos felices o permites que tus pensamientos tiranos a modo de malas hierbas, mal logren tu ansiada felicidad?

Danos tu opinión en el hilo de comentarios.

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