Después de una semanita un tanto sobresaltada a nivel familiar, me encuentro con que ya es viernes y que, el día que habitualmente hago la compra semanal (que es el jueves, no por nada, más bien es una rutina) ya pasó.

Voy a la nevera y todo lo que hay dentro es…. ¡Ecoooo!

Sí, me urge hacer la lista de la compra, porque sino este “finde”, vamos a tener que comer de botes de conserva y de latas, ya sabes: sardinillas, atún, verduras envasadas…Todo eso , que tarda en caducar años y, que hace las veces de “fondo de despensa” para las emergencias…

Pero hoy me he levantado sin ganas de ir a hacer compra grande y menos de ponerme a ver qué falta en la despensa y en la nevera para anotarlo en la lista de la compra y echar la mañana en esta tarea.

Tenía y tengo una montaña de pendientes en lo que a mi proyecto on line se refiere y, ¡qué quieres que te diga!, me seducía más la idea de escribir el post semanal que ir a la compra.

Esta mañana llevando a mi hijo al colegio pensaba yo mientras conducía que debía ir directamente a Mercadona a comprar y , que me evitaría tener que salir después, pero…

¡Qué narices! Si no tenía hecha la lista, si no tenía claro lo que de verdad necesitaba para la semana ( y, yo para eso soy muy maniática) ¿A qué iba yo a ir a Mercadona? ¿A comprar quizás algo para comer hoy y alguna otra cosa no imprescindible y quizás duplicada (lo de duplicada o triplicada es normal en mi cuando voy sin listas a comprar, jajajaja, de hecho, ahora mismo hay en mi despensa 3 paquetes de fideos fruto de la improvisación y el impulso comprador de alguna que otra ocasión…si visualizas completo el siguiente vídeo te cuento cómo llegaron a mi despensa los tres paquetes de fideos… :-))    )

Bueno, pues estos diálogos conmigo misma me han llevado a la reflexión última del post de hoy:

¿Sabes lo que quieres? y ¿Sabes para qué lo quieres?

La mayoría de las personas van por la vida diciendo cosas como estas:

“Tengo muy claro lo que no quiero, pero, no tengo ni idea de lo que quiero”

Esto es como ir a Mercadona  sin la lista de la compra. Si no sé lo que quiero, si no sé lo que necesito y para qué lo necesito, tarde consigo hacer la compra semanal.

Luego, si tu intención es por ejemplo crear un proyecto profesional sin depender de un jefe y vivir de él, lo primero que tendrás que hacer es definir clara y específicamente “qué” quieres y “para qué” lo quieres (no digo el “por qué”, sino el “para qué”, porque el “para qué” implica acción en sí mismo)

Para que lo veas más claro: Imagina que tu intención es comer alubias: Elaborarás una lista con los ingredientes que necesitas par elaborar tu estofado: Las alubias mismas, zanahorias patatas, cebollas, ajos… e irás con decisión, claridad y firmeza al mercado a por ello. ¡No dudarás en absoluto! Comprarás los ingredientes necesarios para cocinar un delicioso estofado. ¡Y será todo un éxito! porque habrás establecido un mapa de lo que sí quieres (no de lo que no quieres) y para qué lo quieres.

Cuando sabes lo que quieres y para qué lo quieres,

las piezas del puzzle de tu proyecto vital o profesional se encajan solas:

Ya no es necesario esfuerzo y trabajo duro, no hay que pelear por conseguir metas,

porque esas piezas son la solución natural a tu intención.

¿Sabes?

Hoy al final comeré estofado de alubias blancas:

Tenía todos los ingredientes en casa (en la despensa y en el congelador) así que, no me ha hecho falta salir a comprar nada. De hecho, justo antes de escribir el post puse todos los ingredientes en la cazuela a fuego lento, así que cuando lo termine de escribir, me espera un delicioso estofado de judías blancas.

¡Qué satisfacción da cumplir metas sin esfuerzo!

¡Qué satisfacción proporciona comprobar que cuando hay claridad en el objetivo y una ruta para alcanzarlo todo se vuelve más sencillo!

Mañana, con tranquilidad, revisaré mi nevera y mi despensa y haré mi lista de la compra semanal teniendo presente lo que quiero y para qué lo quiero y después… ¡Iré a por ello! y,

De la misma manera seguiré preguntándome cada semana lo que quiero y para qué lo quiero en mis proyectos personales y profesionales para ir a por ellos, con claridad y sin esfuerzo, porque serán la solución natural a mi intención.

Y tú…

¿Ya tienes claro lo que quieres y para qué lo quieres? ¿Cuál es tu intención?

¡Cuéntanoslo en el hilo de comentarios!

***

 

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y recuerda:

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das.

 

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