Hace algunos meses descubrí en YouTube un interesante documental sobre física cuántica titulado ” ¿Y tú qué sabes? Más allá de la madriguera” .

Llamó poderosamente mi atención el trozo de la película que te inserto en el siguiente vídeo:

 

 

Como habrás podido ver si ya lo has visualizado, resalta el poder o interferencia del “observador” sobre “lo observado” y,  ha sido la base de un experimento que he llevado a cabo a lo largo de casi un mes para verificar la decisiva influencia que yo ( o más bien mis pensamientos o intenciones) sobre lo que ha sido el objeto de mi experimento.

En ese documental, también se hablaba de Masaru Emoto,   que llevó a cabo un experimento casero (que yo he emulado) previamente a sus famosos trabajos con el agua, que se describen magníficamente en este extracto del mismo documental:

 

Como Masaru Emoto, yo cocí arroz blanco el pasado 23 de enero  y lo distribuí en tres tarros de cristal previamente etiquetados:
En uno anoté un mensaje “amoroso” , en otro un mensaje de asco y odio y, en el último tarro, traté de reflejar la indiferencia hacia él dejando su etiqueta en blanco.
A lo largo de los diez primeros días, le mostré mi intención amorosa al primer tarro por medio de mi pensamiento: literalmente le “he hablé” al tarro de arroz, mis pensamientos de baja calidad al segundo tarro, y al tercero le he mostré “indiferencia”.

Los resultados, hablaron por sí solos solos diez días después y te lo muestro en el siguiente vídeo:

 

 

El tarro al que he transmití pensamientos e intenciones negativas, o de baja calidad ya tenía algo de moho,
mientras que el primero se encontraba sin signos visibles de putrefacción y, el de la indiferencia empezó a mostrar señales de estarse poniendo malo.

Quería haber grabado un segundo vídeo otros diez días después, pero esperé solo 6 días más porque vi señales de cambio, aunque muy leves, en el tarro que contenía los “mensajes amorosos”, mientras que el arroz de los otros dos tarros se descomponían a una velocidad más rápida, tal y como te muestro en esta grabación:

 

 

Finalmente grabé un último vídeo el 14 de febrero (día del amor, o de los enamorados) un poco a propósito, puesto que lo que me ha demostrado este experimento es que el AMOR (como también el odio, el miedo o la indiferencia)  o los pensamientos o las intenciones asociadas a esos estados emocionales, son capaces de modificar a su vez el estado de las personas, animales, las “cosas” en general, porque en el fondo, todo, absolutamente todo es energía, y, el AMOR es la energía más poderosa que existe en el Universo.

 

 

¿Será esta la prueba física de que con mi pensamiento creo mi realidad?
Si mi pensamiento le hace esto al arroz…
¿Qué no me haré yo a mi misma cuando no me amo lo suficiente?
¡Si soy en más de un 90% agua y el arroz cocido también!

Moraleja: Sé más consciente de cómo te tratas, tu intención, tu pensamiento, tu lenguaje, hacia tí y hacia los demás, porque si mi pensamiento ha podido hacer  tanto bien o tanto daño al arroz…

¡cómo no voy a hacérmelo a mi misma!

En cualquier caso, esto no deja de ser un experimento casero a nivel familiar sin rigor científico, pero que en casa nos ha servido para darnos cuenta de la importancia de la “higiene mental” con uno mismo y con los demás.

Te invito a que hagas tú en tu casa este mismo experimento, como ves, es muy simple, y nos cuentes tus resultados.

Ahora bien, ten presente que, tus resultados dependerán de LO QUE TÚ QUIERAS CREER.

Yo desde el primer momento quise creer que todo esto era cierto, y por eso se dio como yo deseaba.

Es el efecto del “observador” sobre lo “observado” que muy bien explicaba el primer extracto del documental que te cité al principio en dibujos animados en el experimento de la doble ranura de física cuántica.

Esto, a mi modo de ver, explicaría que haya gente escéptica que no cree en los resultados de Masaru Emoto por no tener la rigurosidad científica necesaria, y, que incluso han hecho este experimento con arroz y se les pudren los tarros por igual. Se les pudren porque…¡No creen que sea posible para ellos! y como no lo creen, crean esa realidad, ¡su pensamiento crea su realidad!

Esto también encajaría con las múltiples sanaciones que describe la Biblia en las que Jesucristo dice:  “Tu fe te ha sanado”, haciendo referencia a las personas que se acercaban a Él con algún tipo de dolencia y milagrosamente se curaban: El poder del pensamiento o intención (la fe) de las personas enfermas conseguía que recobrasen la salud.

Por tanto, parece que la expresión “Creer para ver” es cierta…

¡En fin!

No creas nada de lo que te digo, haz tú el experimento y no olvides que tu creencia, tu pensamiento o intención al respecto será decisiva en el resultado final.

Tendrás el resultado que tú desees para ti.

Quizá, puedas ver en  este experimento una especie de “máquina de la verdad” , porque reflejará tus emociones más íntimas al respecto.

Así que, hazlo, aunque solo sea por curiosidad, sin expectativas y mentalidad abierta, a ver qué se da…

¡Que disfrutes la experiencia!

 

***

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