Nos las damos de modernos y a la vanguardia de todo cuando presumimos de saber manejar un teléfono móvil o un ordenador.

Tenemos en casa televisiones inteligentes, electrodomésticos con múltiples funciones que hemos aprendido a manejar a pesar de que, a los que nacimos analógicos nos cuesta un triunfo reconvertirnos a digitales, y, cuando lo hacemos , es a trompicones como es mi caso, pues pertenezco a la que los expertos llaman “Generación X” en España, también conocida como “Generación Perdida” , “Generación Peter Pan” o  “Generación Puente”  por estar a caballo entre la “Generación Baby Boom” (la generación de la postguerra) y la “Generación Millenial” (también conocida por “Generación Y”).

Esos mismos expertos afirman que mi generación, la Generación X, es ahora la mayoritaria y somos los nacidos entre 1965 y 1979. (Puedes consultar esta clasificación de las generaciones en este artículo del periódico Expansión.)

También decían los expertos en los años 90 ,que éramos la generación más preparada (académicamente hablando) de la historia, de hecho un fiel reflejo de ello era que, los que éramos veinteañeros entonces en España, nos autodenomináramos  “JASP” por culpa de un famoso spot publicitario que causó furor en la juventud de entonces.

Si tienes curiosidad por saber que era un JASP, te lo cuento en este vídeo, en cuya descripción, incluyo un enlace al famoso anuncio de televisión.

 

Independientemente de las connotaciones que a nivel social o económico tengan las etiquetas “Generación Perdida” o “Generación Puente” que, dicho sea de paso, no voy a analizar aquí, pues podrás encontrar sobre ello en internet multitud de artículos,quiero hacer hincapié hoy en otro tipo de connotación o significado que para mí, tienen esas dos etiquetas:

“Perdida” y “Puente”

Fíjate qué curioso:

Los que nacimos entre los años 60 y 70 del siglo XX en España, somos nietos e hijos de personas que en muchos casos vivieron la guerra civil en directo, y en consecuencia pasaron penurias fruto de la escasez del momento.

Fruto de ello fue la aceptación sin reservas del “paradigma de la escasez y la limitación”, que estaba íntimamente unido al “paradigma del sufrimiento”.

Como seres humanos, al nacer somos un campo de potencialidad pura, amor puro.

Somos como un lienzo en blanco sin programación alguna en nuestras mentes, por lo que, en principio somos transparentes como el agua pura que hierve en una cazuela o los vapores y gases de un géiser:

Estamos esperando a alcanzar la temperatura adecuada para “rebosar” y expandir esa luz, esa energía, ese amor o agua pura y abundante  en forma de creatividad, magia, bondad… con sorpresa y gozo.

Lógicamente como nietos o hijos de la generación de postguerra, absorbimos, sobre todo antes de los 5 años, todas esas lecciones familiares que recalcaban la escasez, el trabajo duro y el sufrimiento en nuestras vidas, y como a esas edades nuestros cerebros funcionan en lo que los científicos llaman frecuencia Theta, que es algo así como la fase de sueño REM, resulta que, cuando somos muy pequeños vivimos en una especie de estado de hipnosis o de trance que es lo que favorece el aprendizaje acelerado, como sucede por ejemplo con los idiomas.

Así que dimos por cierto sin ningún tipo de cuestionamiento o resquicio de duda todo aquello y, lo considerábamos como normal y real, tan normal y real como el sonido del tráfico de la calle que tengo como ruido de fondo, que, solo noto, cuando pongo mi atención en ello. Es decir está integrado en mi.

Obviamente en condiciones normales de crianza y evolución, el niño, ama muchísimo todo:

Su chupete, su sonajero, la punta de la sabanita de su cunita que no deja de chupar hasta quedarse dormido, (esto lo hacía mi hermana pequeña y siempre me llamó la atención…), su peluche favorito…

Y en especial, ama sin reservas a sus padres.

Pero…¿Qué sucede?

Que los padres, por supuesto sin saberlo, ponen la tapa a la cazuela o la retiran total o parcialmente del fuego para que no rebose, o indican el recipiente adecuado  donde verter el agua, por lo que, el niño aprende  por dónde sí debe fluir y por dónde no debe fluir.

En consecuencia se produce una parálisis o estancamiento de ese potencial, en beneficio de lo que es correcto, y resulta que, lo que el niño puede permitirse fluir representa un porcentaje muy, muy pequeño.

No perdamos de vista que el niño, a toda costa necesita sentirse amado y recibir aprobación de sus referentes, por lo que hará sin cuestionarse nada lo que sus padres o abuelos le inculcaron, porque eso le proporciona seguridad.

Con ello no entro a juzgar ni a criticar el papel de los abuelos y padres de la postguerra.

Ellos lo hicieron lo mejor que sabían en aquél momento en función de su propia experiencia, creencias y legado familiar, cultural y social, por lo que no es mi intención buscar culpables, pues ellos también fueron bebés y pasaron por lo mismo.

La cuestión aquí es que,

El asumir como propios los paradigmas emocionales, culturales, sociales, o económicos

de nuestros padres y abuelos,

nos priva de gran parte de nuestro potencial creador, y,en consecuencia…

¡Damos por cierto que carecemos de él!

Todo esto nos atrapa en una trama  de creencias limitantes que nos ponen a la defensiva de todo y de todos.

Luego, en este estado de cosas, lo natural es creerse a pies juntillas la película que nos han contado sobre el sacrificio, el sufrimiento, la escasez, el trabajo duro…

Todo eso pertenece a lo que yo llamaría el “Sistema de Creencias del Estado de Conciencia 1.0”  por contraposición al “Sistema de Creencias del Estado de Conciencia 2.0”.

Como te decía al principio, presumimos de saber manejar un smartphone o de tener instalado en casa el sistema de domótica más avanzado, es decir, presumimos de estar en la cresta de la ola, en el universo 2.0, tecnológicamente hablando, pero realmente la mayoría sigue en universo 1.0. 

La mayoría de las personas creen vivir en el mundo 2.0, pero es una mera ilusión, pues siguen inconscientemente corriendo por sus venas los programas 1.0.

¿De qué nos sirve estar al día tecnológicamente hablando si a nivel conciencial funcionamos con la mentalidad de la Revolución Industrial?

¿De que nos sirve hacer mil cursos, aprender tropecientas estrategias para estar en la supuesta picota profesional?

No queremos ver ni oir que lo de afuera no es la solución para la “Generación Perdida”.

La solución no pasa por absorber todo lo de afuera para obtener la receta mágica que nos proporcione la pareja ideal, el trabajo ideal… la vida perfecta en definitiva, sino que la solución llega cuando nos despojamos de todo eso superfluo que está sobrando y permitimos que emerja de nuevo ese manatial que como un géiser anhela expandirse por todos lados.

Hemos olvidado que somos seres abundantes, completos y perfectos con un potencial creador infinito a todos los niveles.

¿Cuándo vas a hacer limpieza de tu limitado cajón de creencias si la gran mayoría ya caducaron como un yogur?

Para que lo nuevo, limpio y puro fluya en tu vida, primero tendrás que deshacerte de lo que ya no te hace falta.

Permite que el agua desborde la cazuela, que el géiser explote…

Pero para ello debes hacer “colada mental”, limpieza, igual que haces limpieza en el cajón de tu escritorio tirando a la basura los bolígrafos y rotuladores secos y los papeles que no valen.

En este vídeo te hablo de ello.

 

Pásate al “Estado de Conciencia 2.0”, pero no de boquilla, con hechos reales.

Es sencillo. No requiere de arduos esfuerzos ni complicados “paso a paso”.

Únicamente requiere de tí curiosidad, apertura, lienzo en blanco y permitir que emerja.

Permitir que emerja sin limitaciones lo que tenga que emerger.

Tenemos una gran responsabilidad como “Generación Perdida”.

Sí, muchas personas de mi generación están perdidas literalmente, han perdido sus referentes, los cuestionan o simplemente han dejado de creer en ellos, sencillamente porque apuntaron al lugar equivocado, y cuando ese referente cae, caen ellos como un castillo de naipes o las fichas del dominó. Y, todo, porque creyeron (o les hicieron creer) que lo que a ellos les faltaba para estar completos, para progresar, para “ser” algo o alguien, estaba afuera de ellos, sin caer en la cuenta de que Todo estaba ya en ellos, cubierto por un montón de rotuladores y barras de pegamento secos, tapaderas de bolis viejos desperdigadas, trozos de goma de borrar, papeles añejos, clips oxidados…desparramados caóticamente en los cajones de su escritorio.

Nosotros como “Generación Perdida” tenemos como misión de vida hacer de “Generación Puente” , contribuir al cambio orgánico, sostenible, natural desde la Conciencia 1.0 a la Conciencia 2.0

Ya es hora de que cambiemos de paradigma:

El dolor, el sufrimiento, el trabajo duro no son asignaturas obligatorias como en el Estado de conciencia 1.0 ¡Son opcionales!

En el Estado de Conciencia 2.0, lo natural es el bienestar, el gozo, la dicha., la felicidad. Simplemente es lo que quedó después de despojarnos de la maleza del Estado de conciencia 1.0, porque el Estado de conciencia 1.0, no es más que un hábito que puedes dejar, como puedes dejar de fumar o dejar de morderte las uñas.

Por tanto …

¡No hay nada por lo que pelear o luchar! ¡No hay nada por lo que esforzarse!

Tu naturaleza es el bienestar, la abundancia ilimitada, del mismo modo que la naturaleza de un balón de playa es flotar en el agua.

¿Por qué te empeñas entonces, una y otra vez en subirte encima del balón y lo hundes esforzadamente en el agua?

Respóndete si puedes…

¡Date ya el permiso de emanar como géiser en el universo 2.0!

Si tú, como yo, formaste parte de los JASP de los noventa, créete que sigues siendo JASP, pero ahora eres…

¡JASP 2.0!

***

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y recuerda:

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das.

 

 

 

 

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