Es realmente el “Hacer”, el “Tomar acción” el “peldaño” clave para tener éxito en la vida y en los emprendimientos tal y como nos lo han contado? o…
¿Hay un peldaño anterior que de manera necesaria tenemos que “pisar firme” para de manera “menos forzada” lograr el éxito?

Te lo cuento en este vídeo…

 

 

Como habrás podido ver, te he invitado a guardar la calma.

No te agobies.

Quieres emprender, sí. Quieres “despedir a tu jefe” y volar solo o sola, pero no se trata de que abandones todo y te lances al vacío sin tener un mínimo de seguridad ( y no hablo de seguridad económica sino de seguridad o confianza interna)

Está muy bien lo que tantas veces hemos escuchado  sobre tomar acción masiva imperfecta.

Estoy de acuerdo en que si no te mueves no hay avance, no hay progreso, pero ese avance no debe venir de una imposición externa porque es “lo que toca”, porque te garantizo que no saldrá bien.

El progreso, los avances en la vida y por ende en el camino del emprendedor surgen de la claridad.

Una de las acepciones que da la RAE del término claridad creo que es muy ilustrativa:

Claridad:
Efecto que causa la luz iluminando un espacio,
de modo que se distinga lo que hay en él.

Antes de lanzarte a abordar un desafío, un reto o un emprendimiento de cualquier tipo, tienes que tener algo fundamental en tu “kit básico” y ese algo es la luz.

No obviamente en el sentido literal de la definición anterior (que también, ya lo doy por hecho) sino luz interna.

Sin la iluminación necesaria para ti, no podrás tener acceso a la inspiración que te mueva a dar el siguiente paso.

Y cuando hablo de iluminación necesaria para ti, te estoy hablando de intensidad, y eso es muy variable.

Imagínate una lámpara de esas que tienen un dispositivo para graduar la intensidad de la luz que emiten: desde muy tenue  (nivel 1)  hasta un brillo cegador (nivel 10).

Puede ser que para ti la claridad necesaria para dar el siguiente paso, la intensidad de tu lámpara debe ser pongamos de un 5, pero quizá para mi sea de un 8.

Que tu necesites un 5 y yo un 8, en sí mismo no es bueno ni malo, sencillamente como nos encontramos en niveles distintos de conciencia o comprensión, por lo que sea, yo necesito más intensidad lumínica que tú, y, tanto tú como yo, una vez que tenemos la claridad que necesitamos, actuamos. Tomamos acción, acción masiva, porque hay claridad.

Otro ejemplo para que lo veas aún más claro  😉 y no te quepa duda de que la claridad es el paso previo a la toma de acción:

¿Recuerdas cuando aprobaste el carnet de conducir? (Si lo tienes, ¡claro!, si no lo tienes el ejemplo te sirve igual)

¿Qué tuviste que hacer?

Además de aprobar el examen teórico, tuviste que recibir clases prácticas: 20, 30, 40… el número de clases, (como la intensidad lumínica de la lámpara del ejemplo anterior) dependió de tu pericia, destreza, soltura…

Te sentirías preparado (lo tendrías claro) en un momento dado y conjuntamente con tu profesor, decidiste presentarte al examen.

A tu profesor no se le ocurriría en ningún momento forzarte para que tomaras acción si no te veía maduro para ello. Sino que fuiste tú, cuando tuviste claridad interna, seguridad en tí mismo, cuando accediste a esa iluminación en su intensidad adecuada, cuando abordaste el reto de presentarte al examen.

Obviamente la claridad fue condición necesaria para tomar acción.

Tomar acción sin claridad, es un suicidio mental.

La propia naturaleza te da más ejemplos admirables y maravillosos, por ejemplo el periodo de gestación de un ser humano es de 9 meses. El bebé no decide salir del vientre materno hasta que no han transcurrido esos 9 meses de gestación normalmente, porque hasta ese momento no se considera preparado, no lo tiene claro a nivel madurativo. Una vez que él siente que está preparado comienzan a desencadenarse las contracciones y demás mecanismos que culminan con el parto, es decir que se inicia el proceso de tomar acción masiva…

Ahora bien, eso no significa que sea siempre así. ¡cuántos bebés hay que nacen prematuros y se desarrollan después muy sanos! Muchísimos. Simplemente ellos se consideraron maduros, tuvieron la claridad, la intensidad lumínica suficiente para abordar el reto  de salir al mundo antes del periodo normal para nuestra especie, de igual manera que quizás tú necesitaste sólo 20 clases para aprobar el práctico del carnet de conducir y yo…jejeje…casi 60 (es verídico).

Como ves, depende de cada cual, es muy variable, pero lo que no es variable es, la condición necesaria para tener éxito en cualquier emprendimiento: La CLARIDAD, ya sea lanzarte a crear tu empresa, aprobar un examen o el más importante de todos: abrirte camino a la experiencia de la vida.

Así que, hoy te invito a:

  • Estar presente para poder identificar la luz, la claridad que necesitas para emprender tus retos diarios,
  • Graduar la intensidad de la luz de tu lámpara las veces que haga falta y que cuando tengas la claridad adecuada para ti,
  • Contemples desde la calma las posibilidades que tienes delante,
  • que aproveches las oportunidades, que ya sabes que son como pájaros que jamás se posan, de entre esas posibilidades,
  • que separes la paja del grano: que separes el ruido mental que te pueda sobrevenir de esa vocecita  que es tu sabiduría interior, tu inspiración. 
  • Dejarte guiar por tu sabiduría, por tu inspiración, (no por lo de afuera) pues esa vocecita, nunca se equivoca, sabe siempre qué es lo mejor para ti.
  • Confiar en que lo que suceda es lo correcto par ti en este momento, que aunque la respuesta del Universo sea un “No” ahora, no significa necesariamente que sea un “No” a tu proyecto, lo más probable es que sea un “redireccionamiento” en el mismo, simplemente un mirar hacia otro lado, contemplar otro abanico de posibilidades con sus oportunidades…

 

***

Si te gusta lo que has leído,

¡Compártelo en tus redes sociales!  ?

y recuerda:

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das.

 

 

 

Share This:

¡Suscríbete!

¡Suscríbete!

Únete a mi lista de correo y empecemos juntos a crear un negocio feliz

¡Gracias por suscribirte! :)

Share This

¡Me encantaría que compartieses este artículo con tus amigos!

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das. A mí me haces un favor y... ¡A ti te vendrá de vuelta! ;-)