¿Te recuerdas siendo niño jugando a caminar de espaldas?

Sí, a caminar hacia atrás, como los cangrejos.

Era muy divertido, y además hacíamos  carreras aunque nos costaba más de una caída de culo o un buen coscorrón en el mejor de los casos de vez en cuando…

Eso que era (y sigue siendo) un juego de niños, hoy en día sigue siendo un “juego” de una gran mayoría de personas que no son tan niños.

Quizás tú seas una de esas personas y ni siquiera seas consciente de ello.

Recuérdate por unos minutos jugando a este peculiar juego cuando eras pequeño:

Obviamente en las reglas del juego, no estaba permitido voltear la cabeza y mirar hacia atrás.

¿Qué ocurría?

  1. No eras capaz de ver los posibles obstáculos
  2. Tropezabas peligrosamente con todo aquello que estaba presente en tu errática ruta hacia atrás.
  3. No eras capaz de distinguir aquellas cosas que, en tu camino te ayudaban o te estorbaban para continuar, porque …¡tropezabas con todas, fueran buenas o malas!
  4. Tomabas decisiones al azar: Daba igual ir para la izquierda o para la derecha, porque… ¡ “te las daban por todos lados” ! jajaja…
  5. Después de unos cuantos metros y tal vez ya algún coscorrón, el ímpetu inicial disminuía y comenzabas a caminar más despacio para no volver  caer. Te decías a ti mismo: “Más vale llegar tarde a la meta que no llegar”.
  6. En consecuencia, tu juego en vez de ser algo lúdico y entretenido, se acababa convirtiendo en una carrera llena de obstáculos con tropezones contínuos y alguna que otra lesión, y, en la mayoría de los casos además, alguna bronca de tus padres o maestros (si estabas en el patio del colegio).
  7. Finalmente, si el jueguecito en cuestión duraba demasiado, se podía convertir en un valle de lágrimas: caídas, enfados, peleas entre los críos, broncas de los papás…Incluso en alguna ocasión se acababa en la sala de urgencias del hospital si el golpe o caída había sido importante.

 

Ahora te pregunto:

¿Te has encontrado alguna vez en estas situaciones?

  • ¿Ansías una nueva relación de pareja pero no olvidas aquella que te marcó en el pasado?
  • ¿No estás a gusto en tu trabajo actual y echas de menos aquel antiguo empleo que disfrutaste tanto?
  • ¿Te gustaría vivir de tu propio proyecto profesional sin depender de un jefe, pero crees que cualquier tiempo pasado fue mejor que el actual para emprender?
  • ¿Te gustaría disfrutar de una salud de hierro pero crees que es imposible gozar de la vitalidad que tenías cuando eras un veinteañero?
  • ¿Crees que ya no tienes edad para marcarte metas consistentes y claras e ir a por ellas?

 

Si te ves reflejado en alguno de estos escenarios u otros similares, querido lector, siento decirte que sigues jugando a caminar de espaldas como cuando eras niño.

Date la vuelta cuanto antes.

Deja de caminar de espadas.

Sitúate con firmeza en tu presente y desde ahí camina con decisión por el sendero que te permitirá alcanzar tus metas, porque de esta manera:

  1. Verás los posibles obstáculos y podrás sortearlos o saltarlos.
  2. No tropezarás, y, si  tropiezas, los “golpes” serán menores.
  3. Distinguirás en el camino aquello que suponga un obstáculo de aquello que te podrá ayudar y, en consecuencia te aprovecharás de esa ventaja.
  4. Tomarás decisiones con criterio, porque sabrás cuál es el camino ideal para ti: el de la derecha o el de la izquierda.
  5. Caminarás más rápido hacia tu meta porque verás despejado el camino a seguir.
  6. El trayecto entonces se convierte en una travesía estimulante y maravillosa, porque ante todo imperan 2 variables: La meta clara y el camino allanado.
  7. El “juego” no tiene fin, es una celebración continua, un triunfo continuo…

 

Así que, ya sabes :

El secreto de tu éxito en lo personal y en lo profesional es vivir el “ahora”, tu momento presente, sin voltear la cabeza para contemplar con nostalgia lo que dejaste atrás.

Porque recuerda que lo único que tienes es este instante.

Vívelo, disfrútalo.

Ni existe el pasado ni existe el futuro.

Todo en  la vida es es el instante, el instante presente, un “presente contínuo”.

 

***

 

Si te gusta lo que has leído,

¡Compártelo en tus redes sociales!

y recuerda:

La vida es como el eco, recibes de lo mismo que das.

 

¡A mí me haces un favor y a ti te vendrá de vuelta :) !

 

 

Share This:

¡Suscríbete!

¡Suscríbete!

Únete a mi lista de correo y empecemos juntos a crear un negocio feliz

¡Gracias por suscribirte! :)